Una buena aplicación marca la diferencia entre unas raíces frescas y un acabado con exceso de producto. Aunque debes seguir siempre las instrucciones indicadas por el fabricante, el proceso habitual es muy sencillo.
Agita bien el envase antes de utilizarlo para mezclar correctamente la fórmula. Divide el cabello en secciones y pulveriza únicamente sobre las zonas que presentan grasa, manteniendo una distancia aproximada de entre 20 y 30 centímetros.
Después de aplicarlo, espera unos segundos para permitir que los ingredientes absorbentes actúen. A continuación, masajea suavemente las raíces con las yemas de los dedos y cepilla el cabello para repartir el producto y retirar cualquier posible residuo.
Empieza siempre con poca cantidad. Aplicar demasiado producto de una sola vez puede dejar el cabello rígido, mate o con una textura más pesada de lo deseado. Es preferible añadir una segunda aplicación únicamente en las zonas que todavía lo necesiten.